Señoras y señores, dicen que en el fútbol paga los platos rotos siempre el mismo: El entrenador. Y que es más fácil echar a uno que cambiar una plantilla.
Eso mismo debió pensar D. Alfonso García cuando en la jornada 4. Repito, 4, puso de vuelta y media a nuestro técnico, que por entonces era un tal Lillo, ante los medios de comunicación, creándose así una fractura que nunca cicatrizó y consumándose su destitución tras la disputa de la jornada 12, en la que ocupábamos el
puesto 19, habiendo ya jugado ante uno de los dos grandes (el F.C. Barcelona).
Hoy, tras 29 jornadas disputadas, seguimos ocupando ese mismo puesto (
puesto 20) y aún no hemos jugado ni ante el F.C. Barcelona ni ante el Real Madrid, y teniendo en cuenta que además la plantilla cuenta desde el mes de Enero con los refuerzos del mercado de invierno (Luna, Feghouli y Juanito).
LLama poderosamente la atención que ahora todo sea armonía y bienestar entre directiva y técnico. El tiempo ha demostrado que era cierto aquello que dijo el propio José Luis Oltra a los pocos días de llegar a Almería de que ante todo él era un hombre de Club (qué poco me gusta a mí esa frase).
Pues bien, creo que ya es hora de que pongamos las cartas sobre la mesa y se diga lo que se piensa acerca de la delicadísima situación deportiva que atraviesa nuestro equipo:
Por una parte ya estamos más que hartos de las penosas actuaciones arbitrales que siempre terminan perjudicándonos, y ante eso sólo queda patalear, hablar claro y llamar la atención.
La afición, ejemplar donde las haya, expresó ya su indignación con una pañolada y la creación de pancartas en el encuentro que nos enfrentaba al Racing de Santander. Pero no es suficiente. La mala cobertura mediática que conlleva un partido de
PPV y la disputa del encuentro entre semana, hicieron que apenas tuviera repercusión fuera del ámbito de los medios locales.
Así pues, todos miramos al Míster. Todos esperamos su rueda de prensa, partido tras partido, robo tras robo, deseosos de oír sus quejas y sus lamentos, tan airados que sean noticia en telediarios y programas deportivos. Pero no. Oltra es muy bueno, demasiado bueno, y demasiado ingenuo para estos menesteres. Quizá más pendiente de su carrera deportiva y de quedar como un señor que de su situación actual. Qué ingenuo.
Mientras, el presi parece otro, tranquilo donde los haya, se quejó de los árbitros airadamente tras el partido ante el Deportivo y ya poco ruido más hizo. En todo caso, de hacerlo, ha sido tenue y en medios locales.
Tácticamente me parece un entrenador con demasiados vaivenes e inseguridades. Se empecina en meternos por los ojos a Goitom con la misma persistencia con la que condena al banquillo o a la grada al alma de este equipo: José Ortiz Bernal.
Un dato: José Ortiz Bernal ha jugado en lo que va de temporada 18 minutos más que Juanito (que vino en el mercado de invierno), 25 minutos más que Lillo (lateral del B). De cada 5 minutos que disputa Goitom, el Capi dispone de 1.
Tras haber sido el progatonista claro y rotundo de la consecución de 2 puntos ante el Racing y Atlético de Madrid, tras ser destacadas sus actuaciones por locutores, televisiones y demás medios nacionales, va Oltra ayer, ese hombre de club, y le ahorra a D. Alfonso una noche de hotel, dos botellas de agua, un plato de espaguetis, y unas piezas de fruta, dejando al
EMBLEMA, al
ALMA, al
REVULSIVO, al MÁ
GICO José Ortiz Bernal en su casa.
Como buen hombre de club que es, ¿para qué se va a llevar a un señor que ni siquiera puede representar una venta para el club a final de temporada?
Es mejor tirar de Juanito, por si no fuera suficiente el despliegue defensivo con Michel, García, Silva, Luna, Bernardello, M´Bamí y Vargas, además de Pelle que estaba en el banquillo. Quizá emulando el derroche táctico que empleó Oltra tras el gol al Málaga en la Rosaleda, cuando a falta de 82 minutos por disputar nos metimos debajo del larguero a verlas venir (Juanito incluido).
Lo mismo nos echamos atrás que nos atrevemos a más, como ocurrió tras ir ganando 2-0 al Getafe y acabar 2-3 tras pillarnos el Geta en varias contras.
Como hombre de club que eres, quizá deberías ser aconsejado desde arriba, y caer así en detalles como en poner al Capi Ortiz en la vuelta de la semifinal de Copa del Rey ante el F.C. Barcelona, y no sacarle en los últimos minutos máxime cuando ese partido era casi de trámite, pero históricamente muy importante para todos nosotros.
Ayer, ante el Sporting, nos jugábamos la vida, y tú, José Luis, optas por dejar nuestra posición de delantero centro a un jugador cuyo bagaje en liga es de un gol tras 768 minutos disputados. Y no sólo eso, sino que lo aislas arriba como hombre de referencia junto a Crusat y Piatti, empleando como media punta a un Fabián Vargas demasiado retrasado, esperando de Henok que se faje y se emplee a fondo con los defensas (recordemos que entre sus virtudes está precisamente la de hacer de hombre referencia, luchando codo con codo con los defensas, de ahí que hasta el momento no haya visto una sola tarjeta amarilla en lo que va de campeonato. Ironía.)
Por si fuera poco, Leo Ulloa no será de la partida ante el Athletic de Bilbao al ver su quinta amarilla, lo cual propiciará que Uche y/o Goitom sean nuestros delanteros (por si el ambiente no estaba ya enrarecido).
Por si fuera poco la historia del fútbol nos enseña año tras año como jugadores que van a ser traspasados miran de llegar sanos a la conclusión de la temporada (salvo honrosas excepciones).
Es el momento de
TOMAR DECISIONES.
Y a falta de la dimisión de Oltra, D. Alfonso debe rescindir el contrato al valenciano, aunque me temo que nada de esto ocurrirá, porque una cosa si está clara, y es que aunque todos perdamos uno seguirá ganando, y mucho.